viernes, 25 de septiembre de 2009

PALABRAS PARA SANTI (Parte 2)

No sé, sólo quería decir que me duele, me duele muchísimo, que cuando tantísimo trabajo empieza a dar frutos, él no esté para verlo. Que no vea que el empujón que le dio a sus niñas con el "Ellas son únicas" ha seguido y seguirá dando de sí, que no vea su trabajo publicado por una editorial, que no pueda recibir los agradecimientos de toda la gente que sabe que le debe el haber llegado a donde han llegado.
Una parte de mí sabe que debería alegrarse por cada pequeño triunfo suyo, porque al fin y al cabo, siguen siendo sus triunfos... pero lo cierto es que me entristece sobremanera. Mado Peña

Hace 12 años, mi madre y yo volvíamos a Galicia del entierro de mi padre, yo entonces tenía 15 años. Entre la tristeza y la apatía, esa persona increíble que dijo llamarse Santi, nos acompañó toda la noche en el mismo vagón con sus cálidas palabras, con su energía, vitalidad…
Hablaba de tantas cosas distintas, sabía de tantos temas… Que hasta acabamos apodándole el “múltiple”. Recuerdo su sonrisa y sus palabras cuando nos despedimos: “Sé que algún día, pronto nos volveremos a ver.” Bueno, en esta vida ya no podrá ser, pero en el mundo de las energías, en las que él decía creer, seguro que tendremos oportunidad de volver a coincidir… Quién sabe!! Mientras, guardaré el libro de cómics que me regaló con muchísimo cariño.
Allí dónde estés, seguramente seguirás brillando como lo hacías aquí.
HASTA PRONTO.
Anna García Jiménez


Os contaré un par de anécdotas de nuestro querido Santi.
La primera fue apenas conocernos. Se me acercó sonriendo, con esa sonrisa suya que alumbraba como una luz propia, y me dijo no quién era él, sino quién era yo. ¿Abulí, no? Abulí, sí, le dije. ¿Y tú? Yo, Santi. Y al poco rato de estar hablando, cuando ya sabía yo que ambos éramos colegas, o sea guionistas de cómics, va y me dice: Yo quiero ser Abulí. ¡Hombre, le dije, pero si Abulí soy yo! Ya, me contestó, pero cuando tú no estés, yo seré el nuevo Abulí. Y dale, pero si Abulí soy yo, tú tienes que ser Santi. Y él que no, que él era el nuevo Abulí, y acabamos riendo como dos tontos.

La segunda anécdota tiene que ver con mi madre. Santi estuvo haciéndole compañía durante unos meses, porque mi madre estaba en una residencia de ancianos y necesitaba a alguien que fuera a verla y sacarla a pasear. Nosotros, los hijos, ya lo hacíamos, pero llegó un momento en que tuvimos que recurrir a más gente, y entonces Santi y su madre nos vinieron de perlas. Total, que Santi pasaba dos horas con mi madre. Y aprovechaba ese tiempo para comer un bocadillo. Esto, el bocadillo, acabó por llamar la atención de mi madre, que no le quitaba los ojos de encima. El final es fácil de adivinar. Santi acabó dividiendo el bocadillo en dos partes: él engullía una mitad y la otra se la zampaba mi madre. Ese compartir era algo innato en Santi, lo hacía de corazón, algo natural, lo sentías enseguida. En fin, para mí es un recuerdo emocionante.
Enrique Sánchez Abulí

Hola, soy Jordi del Rio y me acabo de enterar hoy mismo de esta triste noticia (es lo que pasa cuando ya no estás trabajando en el mundillo del cómic) y aún no me he hecho a la idea. Hace muchos años que conocía a Santi y siempre habíamos querido colaborar, pero por una cosa u otra nunca coincidimos, hasta hace poco al colaborar en Leonore. Ya teníamos apalabrada alguna historia más, pero por desgracia, eso es en lo que se queda el proyecto. Mi más sinceras condolencias a su familia y su mujer. No puedo decir nada más, porque las palabras no me salen y no sé qué más decir. Esto ha sido un golpe muy duro. Santi, te agradezco todo lo poco que pude hacer contigo. Hasta siempre. Jordi del Rio

¿AMOR Y COHETES?
Fue la segunda o tercera vez que me aventuraba a asistir a las mini convenciones comiqueras que se montan cada miércoles en la ciudad, cuando entre los asistentes había una persona en la era difícil no fijarse. En primer lugar porque incluso sentado se podía ver lo alto que era. En segundo porque era completamente calvo y su piel tenia un tono extraño. Y en tercero porque era como una bobina tesla: iba soltando chispazos a su alrededor.
Su aspecto jamas lo juzgué. Solo más adelante descubrí su demonio.
Le veía hablar y moverse, como una locomotora a punto de arrollarnos a todos y reconozco que en la mayoría de ocasiones hablaba tan rápido que me perdía. Me ofrecía tantas referencias cinematográficas que no sabía por donde empezar. Una de las pocas veces en las que venía, durante la época de finalización del Lovexpress recuerdo que me recomendó Love and Rockets.
"Love and Rockets" me dijo, "tienes que leer Love and Rockets. Todo lo que para mi engloba un buen guión lo tienes en Love and Rockets."
Ahí se quedó.
Y después vio la luz Lovexpress, y luego el Zona Joso, y luego Ellas fueron únicas y Leonore nunca se equivocaba. Y reconozco que nunca acabé de entender el sentido de todo aquello. Yo, que me pierdo en las teorías manidas y cuadriculadas del arte que "funciona" no veía la razón ni el propósito de semejante derroche de energía.
Hace un par de días volví a sacar del estante el Lovexpress. Volvía a leer algunas de sus historias. Me imbuyeron en un mundo, en una cabeza que rugía y de repente lo entendí todo.Coge el lápiz y se feliz, le había aconsejado a alguien. Déjate de chorradas y haz lo que quieres hacer. Todo lo demás es vano. Lo que piensen los demás no importa. Cuenta lo que quieres contar, grítale al viento. ¡Vive!
Cuanta razón tiene. ¿Tenía? No. Lo que dejó sigue ahí y sigue teniendo razón.
Yo por mi parte, voy a ver si consigo algún Love and Rockets.
Rakel Archer


Acabo de leer en el blog de Pepe Larraz que Santiago Navarro ha fallecido.
Bueno, creo que es obligado hacer mención a un tipo que hizo ilusionarse a muchos dibujantes noveles, e hizo que otros llegaran a conseguir sus objetivos. Todo altruistamente. Impagable.
Sólo pude compartir un solitario café con él, cierto día en que nos pasamos toda una tarde hablando de cual era la fórmula de dibujar adecuada. Algunas pocas conversaciones por messenger, en las que me enseñaba con ilusión sus últimas adquisiciones para el "Ellas son únicas" y poco más. Una ilusión que no consiguió ser mermada por su dolencia, la cual se lleva siempre a la gente que uno quiere, lo sé bien. Ojalá alguna vez, algún día, algún afortunado consiga dar con la fórmula adecuada para eliminar de raíz la soberbia de esta enfermedad.
Y bueno, tampoco puedo explicar mucho más de Santi. Pero es suficiente para saber que este tipo, alto como él solo y guionista desde el corazón, sentía esta profesión, como sólo el dibujante más entregado puede sentirla.
Admirable. Un abracete, Santiago. Juan Antonio Ramírez







Menudo nudo en el estómago me ha dejado este blog y este montonazo de textos sobre Santi. Yo le conocí en Avilés allá por el 98 y me cayó muy bien, un tipo muy majo, con las ideas muy claras y excelente persona, por lo poco que le traté. Cuando le comenté su fallecimiento a mi esposa tampoco terminaba de creérselo, todavía recordaba cosas de aquella primera conversación con él:"Tenéis que ir al salón de Barcelona, pero no es como éste, ni siquiera como el de Coruña, es distinto, más para vender y menos relación con los autores, pero merece la pena". Después de aquello, algunos mails y poco más, pero lamento su pérdida, de veras. Tampoco sabía que tenías una relación tan estrecha con él, Raule, pero este blog de homenaje me ha parecido una gran idea, se lo merece. Igual que si alguien decide homenajearle por medio impreso, sería una cosa grande. Imagino que ya alguien lo habrá pensado, incluso puede que haya algo en marcha, si no es así, desde aquí lo propongo. Saludos. José M. Marín

En fin, que no sabría qué poner en el blog de Santi. Le conocí hace ya tiempo, creo que en el año 97 en barcelona, y luego estuve en un Salón de Granada (uno al que acudió Liberatore, creo) al que él asistió. Siendo yo un novato, él me ofreció participar en un homenaje a Tess Tinieblas, donde hice uno de los peores dibujos que recuerdo, y aun así, él me siguió dando ánimos. Le perdí la pista unos 5 años, a él y al mundo del cómic, ya que estuve metido en animación. Pero al volver, en cuanto recuperé el contacto con alguna gente, Santi no dudó un segundo en darme los mejores consejos que pudo, en decirme como eran de verdad unos y otros, lo que debía hacer, y lo que no. Me hizo sentir como un amigo, y me ofreció ayuda desinteresada. Y qué demonios, se merecía más reconocimiento. Pero me ha encantado leer todo lo que han puesto los que le conocían, me ha hecho sentir orgulloso de ser uno de vosotros, de los que conocíais a Santi. Un abrazo. Guillermo Pérez

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